LOS DESAFÍOS DE LA AGRICULTURA DE LAS AMÉRICAS

Carlos Mladinic
Ministro de Agricultura de Chile
y Presidente de la IX JIA.
Transcripción de su intervención
en el II Foro de Ministros

Creo que el Profesor Timmer nos ha puesto una tarea interesante. Básicamente los temas que él tocó son los mismos que yo tengo en mi exposición y trataré de tocarlos desde una perspectiva diferente y con una mirada desde el sur.

Uno de los puntos que está presente en todo el tema del sector agrícola, lo mencionaba también el señor Timmer, es la relación que hay entre economía y agricultura. Especialmente, entre crecimiento económico y agricultura. Más aún en los últimos años, en los procesos de ajuste económico en los países de Latinoamérica.

¿En qué medida ese proceso de ajuste ha ido contra o a favor de la agricultura? ¿Qué vínculos hay entre ambos?

Los procesos de ajuste tienden a mirarse como una de las causas del deterioro del crecimiento del sector agrícola. Tengo dudas de que ese vínculo sea correcto. Más aún, me atrevo a afirmar que sin esos procesos el resultado sería peor. ¿Cuál sería la situación de nuestra agricultura si tuviéramos elevadísimas tasas de desempleo, altas tasas de inflación y nulo crecimiento? Así aconteció en nuestro continente en la década de los 80.

Ajustes Macroeconómicos y del Sector Agrícola

¿Es posible hacer un ajuste económico que tenga por objetivo la estabilización y que se realice paralelamente con un ajuste en el sector agrícola? Esto es importante porque en el sector agrícola confluyen en nuestros países dos fuerzas que son extremadamente conflictivas entre ellas. Nada quisieran más nuestros gobernantes que tener alimentos baratos para las grandes masas de nuestra población. Pero nada perjudica más a nuestros productores que los precios bajos. De esta manera y dependiendo del país, una política de ajuste que libere los precios y que tienda a llevarlos a una situación de mercado tiende a producir un aumento o una baja de estos.

En muchos países los precios de los productos agrícolas estaban controlados para favorecer a las grandes masas de consumidores. Por lo tanto, una liberación subió los precios y trajo un beneficio al productor agrícola. Sin embargo, en otros países los precios estaban artificialmente altos debido a políticas proteccionistas y la apertura de los mercados hizo bajar los precios, con gran ventaja para los señores consumidores, pero obviamente con dificultades para los productores. Tal vez este conflicto se nota más en el sector de los alimentos. En definitiva tenemos que acostumbrarnos a una situación de mercado mucho más presente que la que conocimos en el pasado.

Hay también varias ventajas asociadas al crecimiento económico, vinculadas al sector agrícola y muy vinculadas además a los países en desarrollo. En los países en desarrollo es absolutamente claro ver que al aumentar ingresos de las personas aumenta fuertemente el consumo de alimentos, porque muchas personas no se están alimentando bien. En los países en desarrollo, cuando aumentan los ingresos aumenta rápidamente el consumo de productos lácteos junto con el consumo de carnes, porque son cosas que faltan en la dieta alimenticia. De manera que una mejora en el ingreso de esas personas tiene un impacto de mayor demanda de productos agrícolas muy conveniente y beneficioso para el sector productivo agrícola. En definitiva, el proceso de ajuste, en la medida en que incluye una mejora en el crecimiento económico de los países, es beneficioso para la agricultura y una condición para que el sector agrícola pueda seguir avanzando.

Sin embargo, este sector va a tener que acostumbrarse a crecer en un ambiente de sustentabilidad. Tenemos que ser capaces de tener una agricultura que produzca los alimentos necesarios, con un retorno económicamente conveniente, pero que a la vez sea ambientalmente sustentable. Y esto es una ecuación que tenemos que empezar a trabajar en nuestros países y debemos analizar si es posible lograrla. No se puede seguir aumentando la producción de alimentos hasta que deterioremos los suelos, los ríos, los lagos. Tenemos que encontrar una agricultura rentable, pero que a la vez sea ambientalmente sustentable.

¿Es la Pobreza Rural Igual a la Pobreza Agrícola?

También tenemos que introducir más equidad en el sector rural. Normalmente se vincula marginalidad y pobreza rural con los problemas del sector agrícola. Trabajemos sobre este vínculo. ¿Es posible terminar con la marginalidad rural exclusivamente a través de la agricultura? ¿Es posible, mediante la elevación de los ingresos agrícolas, superar el problema de la pobreza rural? Aunque me gustaría que así fuera, me parece que la respuesta es negativa.

Si por un acto mágico duplicáramos los precios de los productos agrícolas y los rendimientos que esos productores tienen los sectores pobres de nuestros países seguirían siendo pobres. Es difícil pensar que sólo una mejora en el sector agrícola va a solucionar el problema de las inequidades que hay en el sector rural. Lo que sucede en nuestros sectores rurales es que normalmente en nuestros países en desarrollo se ha producido una discriminación en favor de los pobres urbanos.

La cantidad de recursos que nuestros gobiernos han invertido para superar la pobreza urbana no es semejante a la destinada a superar la pobreza rural. Tal vez por un círculo vicioso originado en una mayor concentración de gentes en las urbes y, por lo tanto, de más influencia electoral. Hay una cierta tendencia a apuntar más hacia la pobreza urbana, con planes de vivienda, salud, educación, caminos o calles, de manera que la calidad de vida en el sector urbano es mejor que la que existe en el ambiente rural.

Y esto explica el traslado de la gente. Más que el asunto del empleo. La gente se traslada buscando una calidad de vida que ya no encuentra en el campo. Aquí hay un punto interesante para trabajar y sería importante conocer experiencias.

La Disminución Relativa del Sector Primario

Es natural, a medida que se desarrollan las economías, que el sector agrícola primario pierda importancia relativa. En una primera etapa se desarrollan las industrias, después se desarrollan los servicios, pero el sector primario tiene un límite de crecimiento. Si uno mira el mundo unos siglos atrás obviamente el sector primario lo era todo y la agricultura tenía un altísimo porcentaje del producto de cada uno de los países. En la medida en que el mundo se desarrolla, nacen las industrias, después surgen los servicios y el tamaño relativo disminuye.

Y en el sector agrícola llega el desarrollo, con nuevas técnicas y mecanización, y la cantidad de mano de obra que se requiere para producir es menor.

Si nosotros introdujéramos hoy mayor riqueza en nuestros campos, es muy probable que la producción aumentara notoriamente. Pero también es muy probable que la mano de obra disminuyera considerablemente. Si pasáramos con una maleta distribuyendo dinero por los campos es probable que donde hoy día no hay tractores mañana los hubiera, donde hay ordeña de lecherías manuales hubiese ordeña mecánica y donde hubiesen trilladoras manuales habría trilladoras automáticas. Por lo tanto, tendríamos un aumento de la producción y muy probablemente una expulsión de mano de obra.

Pero, a la vez, un aumento de la productividad de aquellos trabajadores que permanecen en el campo y una mejora en sus salarios reales es un beneficio social. Por lo tanto, el desarrollo en el sector agrícola tiende a ahorrar mano de obra. Entonces esa gente que deja de trabajar en la agricultura ¿Tiene que ser expulsada del ambiente rural e irse a las ciudades? ¿No existe ninguna posibilidad de empleo en el sector rural que no sea la agricultura? ¿No existe una posibilidad de empleo en la ciudad y la posibilidad de vivir en el ambiente rural?

En algunos países desarrollados la mano de obra ocupada en el sector agrícola es del orden del 1,5 al 2% y la población rural es del orden del 15%. ¿Qué sucede en esos países? ¿En qué trabaja ese 13% de diferencia? Algunos trabajan en la ciudad y otros trabajan en actividades distintas a la agricultura. Algunas originadas de la agricultura, como el agroturismo, y pero también en otras definitivamente distintas a la agricultura. Por que son trabajadores por cuenta propia que hacen maquila para algunas empresas de la ciudad, hacen ciertas labores para empresas textiles o de otras características y trabajan en sus casas en el sector rural.

Pero si queremos que sigan en el ambiente rural obviamente la calidad de vida tiene que ser mejor y tenemos que invertir en él. Y cuando digo tenemos que invertir en el ambiente rural no espero que esas inversiones las haga el sector privado. Pues no tienen la rentabilidad privada suficiente como para que alguien invierta en ella. De manera que, si queremos solucionar este tema, hay una responsabilidad del Estado en esta área que no se puede eludir.

Así, aquí vemos cosas distintas respecto a cómo tenemos que avanzar en dos temas que están vinculados a nuestros Ministerios, pero que obligan a soluciones distintas.

Uno es el tema de la Agricultura como actividad productiva de la economía que origina una cadena productiva hacia arriba mucho más grande que su propio sector primario; y otro, aún más importante pero diferente, es el tema de la ruralidad y su marginalidad. Que es el tema de la migración del campo a la ciudad, el costo sobre las ciudades y todo el tema relacionado con ese aspecto.

Ambos temas pueden estar vinculados, pero son diferentes. Y por lo tanto les debemos encontrar soluciones diferentes.

La Competitividad y el Crecimiento del Sector Agrícola

En el tema asociado al propio crecimiento del sector agrícola, como un sector productivo, debemos ver dos asuntos que marcan su posibilidad de crecimiento. Uno tiene que ver con la competitividad y otro tiene que ver con la internacionalización.

En lo que respecta a la competitividad estamos de acuerdo, hoy día, en que tenemos que desarrollar una visión sistémica de la Agricultura. Es muy necesario avanzar intrapredialmente. Mejorar las técnicas de productividad, de tecnología, en el uso del recurso, del suelo, del agua, de las capacidades y en la gestión. Pero, para que esa agricultura al interior del predio pueda surgir depende de un entorno extrapredial. Y en esto la labor del Estado y de las instituciones en general es muy importante. El agricultor al interior del predio requiere un Estado capaz de dar un entorno que le permita una competitividad con el resto del mundo.

Podemos tener una situación intrapredio fantástica, pero si los caminos son un desastre, si los puertos no funcionan, las aduanas atrasan los despachos, obviamente el éxito de un productor al interior del predio puede ser muy grande, pero nadie en el resto del mundo se va a enterar que era tan grande.

Gestión empresarial

Por otra parte, al mirar al productor hay un gran desafío de gestión. Mucho más allá del simple management que conocemos. Es necesaria una gestión muy completa en una serie de aspectos. Por cierto, la gestión productiva, pero también la gestión comercial. Saber vender. Lo decía en la mañana el profesor Timmer, ahora hay un cambio fundamental: tenemos que tratar de producir lo que la gente pide.

Durante muchos años en nuestros países tuvimos una agricultura de oferta. La gente producía y lo que se producía se tenía que vender. Y el asunto es: ¿Cómo discutiríamos con el burócrata del momento para vender primero y a un mejor precio? Pero entonces mi tarea era producir. Y lo que producía debía tratar de venderlo.

Ahora hay un cambio fundamental: tenemos que tratar de producir lo que la gente compra. Y eso es muy distinto a tratar de vender lo que uno produce. Creo que un gran cambio ocurre en nuestro continente y el agricultor tiene que empezar a valorarlo.

¿Cómo comercializar mis productos? Los puedo comercializar sólo, pero tengo un problema porque somos siete mil pequeños agricultores y hay dos industrias en la ciudad. Entonces aquí hay un duopolio, un tríopolio, un oligopolio o algo similar. Lo más probable es que, en cualquier situación de organización industrial que encontremos, las empresas industriales sean poquísimas en relación al número de agricultores. Por lo tanto, sin una vinculación asociativa entre los distintos productores para buscar formas de comercialización en conjunto, difícilmente alguna política antimonopolio o de competencia va a regular lo que ellos regularían asociándose y buscando un poder de contrapeso frente a la industria.

Gestión Tecnológica

¿Cómo introducir la tecnología en el campo? Nuevamente hay una labor del Estado ineludible. Pero también una responsabilidad del Agricultor por captar esas nuevas tecnologías. ¿Por qué hay una labor ineludible del Estado? Porque uno podría aceptar que la tecnología llegara a los campos solamente arbitrada por el mercado. Pero sospecho que si hiciéramos eso la demanda por tecnología sería bastante menor que lo socialmente conveniente. Porque muchos esperan que alguien invierta, que corra los riesgos y después mirán. Si le fue bien lo imita gratis. Y si le fue mal, no lo imitan, pero también se ahorran los costos.

De manera que si no hay alguien que iguale la demanda privada por tecnología con la demanda socialmente conveniente difícilmente avanzaremos al tranco que debemos avanzar.

Gestión de Recursos Humanos

Tenemos que mejorar la gestión en recursos humanos. ¿Cómo mejoramos la capacitación? Esto se relaciona con asociar el crecimiento del ingreso a una mejora en la distribución. En definitiva queremos que los que son más pobres dejen de ser tan pobres. ¿Cómo aumentar la riqueza de los más pobres? Eso se puede hacer de alguna forma. Sin duda que hay un tema de riqueza, de capital físico ¿Cómo entregarle más capital físico? Si uno le entrega una herramienta para trabajar está mejorando esa situación, si uno le entrega una vivienda lo hace surgir, pero lo más importante, por su carácter de inexpropiable y por los flujos que le siguen otorgando después en su vida, es mejorar su capital humano. Y tenemos un déficit en educación realmente notable.

Si queremos ayudar a que el crecimiento del ingreso se distribuya con más equidad tenemos que invertir mucho más de lo que estamos invirtiendo en educación. En riqueza humana, porque esa riqueza humana va a permitir diferentes beneficios: que aumenten los ingresos, pero también que los más pobres tengan más acceso a los beneficios del crecimiento y entre ellos a una mejor una mejor distribución del ingreso. De esta manera la gestión de los recursos humanos es muy importante. No sólo mejora la producción, sino también la distribución del ingreso.

Gestión Financiera

La gestión financiera en los campos, el acceso al capital, es aún tal vez más complicado que el acceso difícil y discriminado que tienen las pequeñas y medianas empresas. Esto ocurre por las imperfecciones de los mercados financieros y afecta especialmente a los pequeños y medianos productores.

Los mercados financieros, en teoría, deberían elegir los mejores proyectos, los proyectos que tienen mejores garantías y muchas veces son también los que tienen más riesgos. Por lo tanto, hay una selección bastante adversa en este imperfecto mercado financiero que vivimos. Corregir esas imperfecciones es aún más difícil en el mercado de pequeños productores agrícolas. Además, en su acceso al financiamiento hay un problema de espacio territorial, de localización geográfica, imaginen lo difícil que es llegar a algunos campos y a personas que muy pocas veces han venido a las ciudades. Llegar allí con una gestión crediticia es una tarea realmente compleja.

Internacionalización del Sector Agroalimentario

Otro tema es la internacionalización del sector. En general nuestros países tienen capacidades exportadoras. Al menos en algunos segmentos de su producción. Unos tienen especialización en alguna gama de productos, mientras otros son deficitarios en ellos. A partir de esto podemos decir que todos nos beneficiaríamos de una mayor liberación del mercado mundial.

Sin embargo, en nuestros países en nuestros países no vamos a convencer a nadie de las ventajas de la liberalización con una política generalizada de liberar los mercados de los países pobres y seguir cerrando los mercados de los países ricos. Pese a ello, al igual que el profesor Timmer, confío plenamente en los beneficios que, para países como los nuestros, tendría una apertura, más transparente, clara y evidente de los mercados.

Apertura Comercial

Sin embargo, si esa apertura se realiza para recibir más productos y alimentos manufacturados de los países ricos; si barreras comerciales, sanitarias fitosanitarias o motivos de cualquier índole, muchas veces sin base científica, siguen cerrando los mercados de los países ricos; obviamente esa competencia no tiene beneficios claros para la población de los países pobres. Si esto ocurre dejaría a esta apertura sin sustento político hacia adentro.

Con la manutención de una enorme cantidad de subsidios que distorsionan los precios de los productos difícilmente estos países van a poder seguir compitiendo. No existe ninguna posibilidad de que países pobres, como los nuestros, compitan con la cantidad de subsidios que entregan los países ricos. No tenemos capacidad para resistir esa cantidad de subsidios que ellos distribuyen anualmente.

Para tratar de disminuir el éxodo de sus agricultores, la Unión Europea sirvió decidió elaborar una Política Agrícola Común, PAC. La PAC hoy día gasta anualmente unos cincuenta mil millones de dólares y el número de agricultores en la UE ha disminuido a la mitad. No ha logrado sus objetivos, pero se ha distorsionado el mercado agrícola mundial y sin duda nuestros países han sido afectados.

Ante estos escuchamos voces de impotencia en nuestros países. Nos dicen: "Mira lo que están haciendo los países ricos. Cerremos igual nuestros mercados, hagamos lo mismo que ellos nos hacen". Pero ahí está la gran diferencia. La diferencia entre la barrera arancelaria aplicada por los países ricos y la misma barrera pagada por los países pobres. Porque la barrera arancelaria, elevada por un país rico, obliga a los productores de los países pobres a ser más eficientes. Así, luchan para vender más barato. Para entrar con ese arancel más alto y para vender al mismo precio en el mercado del país rico. Pero, cuando los países pobres nos ponemos aranceles más altos son los consumidores de nuestros países los que pagan los precios más caros. Por Dios que es diferente el resultado.

Eso sucede cuando reaccionamos diciendo: "Ellos nos están poniendo una barrera, pongámosle también una barrera". La diferencia del peso económico no es menor.

Esa es la diferencia para los países en desarrollo. Nosotros podríamos aplicar medidas de represalia contra los países ricos y el costo sería que algún contador en algún país rico tendría que revisar los decimales. Esa es la gran diferencia. Una medida proteccionista de un país rico puede afectar seriamente el nivel de ingresos en un país pobre.

Si realmente queremos ayudar a la liberación de las economías del mundo tenemos que hacerlo en forma equitativa. Y entender que esta es la forma de avanzar.

Acuerdo de Libre Comercio de las Américas

Desde diciembre de 1994 hemos trabajado para avanzar en un Acuerdo de Libre Comercio de las Américas. Ese objetivo es posible, pero lo es en la medida en que avancemos en forma equitativa. No es posible avanzar en un Acuerdo de Libre Comercio si, por ejemplo, ponemos en primer lugar de la discusión el tema de la propiedad industrial y las patentes farmacéuticas; y dejamos para después el tema de los bananos. Porque eso no es atractivo para muchos de los países de América. Si queremos avanzar tenemos que avanzar de manera tal que todos sientan beneficios, incluidos nuestros pueblos. No tiene ningún sentido hacer un proceso de apertura y de integración a costa de la desintegración de nuestros pueblos.

La integración tiene que partir integrando a los propios países hacia un objetivo común. Que todos se sientan beneficiados con ese proceso, de otra forma los procesos fracasan. Cuando los procesos se hacen contra la gente, la gente finalmente encuentra la forma de revelarse contra ellos.

Estamos convencidos de que este proceso de integración puede beneficiar a la gente, pero la gente tiene que sentirse partícipe y, por lo tanto, tenemos que avanzar armónicamente. Y para esto tenemos que entender definitivamente a nuestra actividad agrícola. Mucho más allá de la forma de sector primario en que antes la sentíamos.

La Cadena Agroalimentaria

Tenemos que asumir, como sector, la compleja cadena agroalimentaria que viene de la Agricultura. Porque lo que vamos a enfrentar en los próximos años no es demanda por productos agrícolas, sino demanda por alimentos. Es más, los productores van a tener que saber producir una cantidad determinada de proteínas, carbohidratos y calorías porque la gente va a demandar cada vez más específicamente ese tipo de cosas. Y será cada vez más exigente.

La cantidad de productos agroindustriales que se desarrollan para la cultura del mañana es mucho mayor que la del pasado. Tenemos que asumirlo. Por lo tanto, tenemos que entender el fomento productivo. No sólo como el fomento productivo de la agricultura primaria, sino la cadena completa. Porque si queremos competir en este mercado de alimentos, tenemos que ser competitivos a lo largo de toda la cadena.

Tenemos que mejorar el procesamiento de nuestras materias primas y la capacidad de gestión a lo largo de toda la cadena. Mejorar la gestión en el predio agrícola y en la pequeña empresa campesina, pero también en la gran industria. Así, será más eficiente el avance a lo largo de toda la cadena.

Por otra parte, si queremos avanzar en este proceso de apertura hacia el mundo y vamos aprendiendo sus ventajas, tenemos que aprender, sin ningún tipo de prejuicios, a avanzar en todas las formas posibles.

Sin duda que el avance unilateral es una manera de avanzar. Así lo hacen los países que deciden rebajar sus aranceles porque, al mantenerlos muy altos, en definitiva están castigando el consumo de sus propios pueblos.

También hay países que avanzan suscribiendo acuerdos bilaterales, regionales o subregionales hacia un objetivo mayor: tener un mundo comercialmente más transparente. Obviamente, coincidiríamos todos en que lo interesante sería avanzar en forma equilibrada y armónica en el marco de la Organización Mundial del Comercio, OMC. Si todos hicieran lo mismo, eso bastaría. Al menos en términos comerciales.

Sin duda hay distintos procesos de vinculación. Especialmente en el continente. Y, en el futuro, los vínculos pueden ser bastante más ricos que los simplemente comerciales y económicos. Pero, en términos económicos y comerciales, bastaría un gran acuerdo en la OMC y el deseo de avanzar. Sin embargo ese deseo no está claro. Espero que las conclusiones de este Foro incluyan unir fuerzas para seguir bregando por un avance en el proceso de negociaciones agrícolas que quedó acordado en la Ronda Uruguay y seguir avanzando en la reducción de los niveles de protección y de subsidios a la agricultura que existen en la mayoría de los países desarrollados.

Sustentabilidad y Agricultura

El otro punto que nos preocupa, si queremos superar todas estas dificultades, es hacerlo además en un marco de sustentabilidad. Es un desafío bastante difícil, los recursos naturales en muchos de nuestros países se han degradado hasta límites realmente insostenibles. Muchas veces parece que el tratamiento que se ha dado a la agricultura es el que se da a un producto minero que se extrae hasta que se agota.

Y se ha hecho muy poco manejo muy poca reinversión en un bien que, por su naturaleza, es sustentable y debería tener un cuidado muy especial ¿Por qué? Porque el punto es: ¿Cómo logramos una agricultura que permita vivir mejor a las generaciones que hoy viven de ella y al mismo tiempo permita vivir mejor a las generaciones que vendrán? Y es posible, pero obviamente requiere un desarrollo que hasta ahora no hemos tenido.

La conservación de los recursos naturales no es un tema exclusivo o propio de una moda. Es necesario para las generaciones que vienen. Para poder seguir viviendo y tener un crecimiento sostenido. Con ella también podremos incrementar mucho más la productividad de los recursos naturales.

El recurso hídrico, tan escaso en muchas partes del mundo, es abundante en buena parte de nuestros países. Pero ¿Hay manejo de recursos hídricos? ¿Se cuidan los recursos hídricos? Este no es un tema menor. Si no nos ocupamos pronto del tema del recurso hídrico las que fueron ciertas dificultades o discusiones respecto a la propiedad y al uso de la tierra, van a ser un chiste respecto a los problemas que se pueden generar a la propiedad y al uso de las aguas. Creo que no hemos puesto atención en este tema.

¿Para qué queremos usar el agua? ¿Para hacer electricidad? ¿Para hacer minería para hacer agricultura? Muchas veces no es posible compatibilizar todas esas alternativas. Y la propiedad del agua tienen una situación en nuestros países bastante más difusa de lo que nunca tuvo la propiedad de la tierra. Sabemos los problemas que se originaron en el pasado por la propiedad de la tierra. De manera que este es un tema que debería ocupar en los próximos años.

La contaminación ambiental y el efecto invernadero también han provocado fenómenos que podemos ayudar a combatir. Tenemos que ocuparnos del patrimonio fitosanitario. Un foro como éste y particularmente el trabajo del IICA podría ayudar mucho para tratar de estandarizar y aplicar normas científicamente aceptables por todos sobre el patrimonio fitosanitario. Todos respetamos los controles que los países tienen para proteger su patrimonio fitosanitario, pero, en la medida que vayamos homologando normas, disminuirán las desconfianzas respecto a ellas. Así evitaremos que sean vistas como barreras para arancelarias. Es importante avanzar en este tema si queremos tener más

comercio.

Fortalecer algunas prácticas productivas y seguir con la intensificación del uso del suelo, iniciada hace un tiempo, va a requerir más ocupación en medir si esas prácticas están afectando la sostenibilidad de los suelos.

Hablábamos del agua, pero el tema de la tierra en muchos de nuestros países todavía no está solucionado y existe una cantidad de títulos de dominio que todavía no es tan claro. Obviamente es un tema que tiene que ser abordado.

En definitiva, tenemos una tarea mayor. No siempre nuestras políticas económicas, en el conjunto de nuestros ministerios, tienen la coherencia necesaria. Sin embargo tenemos que ser flexibles porque, aparentemente, la Agricultura de los próximos años estará marcada por el cambio hacia un destino difuso.

Los países más poblados del mundo, como China o India, están aumentando sus ingresos, consumiendo más e importando más. Pero la pregunta es: ¿Aumentarán fuertemente su producción interna para abastecerse? ¿Aumentarán rápidamente su producción y generarán excedentes exportables? ¿Demandarán muchos más bienes de consumo de los países en desarrollo? ¿Los demandarán de los países ya desarrollados? Los países que antes conformaban la Unión Soviética eran tradicionalmente importadores de alimentos. Ahora ¿Podrán ser exportadores de alimentos? Es muy difícil que alguien pueda responder todas esas preguntas? Por eso necesitamos flexibilidad en nuestras políticas para enfrentar esas situaciones tan brutalmente cambiantes.

La idea es poder aplicar políticas descentralizadas. Parece una condición para el éxito. De manera que nosotros, Ministros de casi todo el continente, debemos trabajar para construir un futuro para esta actividad marcado por el sello de la sostenibilidad. Creo que ello es posible. Pero es una tarea difícil porque el sello de la incertidumbre nos va a marcar por mucho tiempo.

El Papel del IICA

Aquí hay tareas en las que el IICA nos podría ayudar. Mencionábamos normar más cosas entre nosotros. Si queremos avanzar en el proceso de liberación comercial podemos aportar también en la preparación de esas negociaciones y el IICA puede contribuir a ello. Tenemos caóticas diferencias de nomenclatura entre todos nuestros países. Cada uno tiene su propia nomenclatura arancelaria. Además hay una nomenclatura de la ALADI, una del Mercosur, una el Pacto Andino, una del TLC, una de los acuerdos bilaterales de los países, una del CARICOM y varias más. Entonces, cuando queramos liberar un código no vamos a entender a qué producto nos estamos refiriendo. Es una tarea interesante para el IICA avanzar en ese sentido.

Lo que podamos avanzar en normas de calidad es un tema que se está haciendo importante. El IICA también podría avanzar en su estandarización.

El Sector Privado y la Agricultura

Por último y sin duda, en esto será necesaria una colaboración muy estricta con el sector privado. Normalmente se discute entre espacios para el sector privado, espacios para el sector público. Obviamente, dentro de la coherencia, se necesita una gran participación del sector privado en esta tarea. Con la importancia que ha cobrado el mercado y como no es buen negocio ir contra él, el papel del sector privado no es menor. Y el sector privado tiene que acostumbrarse a que hay algunas respuestas que sólo él se puede dar. Por ejemplo, ante la pregunta: ¿Qué producir?

Cuántas veces los Ministros de América hemos escuchado que el sector privado dice: "Yo sembré tomate por culpa suya". ¿Por qué por culpa mía? Definir lo qué hay que producir tiene que ser una decisión del productor. También: ¿Cómo producir? y ¿Cuánto producir? son decisiones del productor. El punto está en: ¿Cómo el Estado genera el entorno para que esas decisiones puedan ser más? Para que se puedan tomar más decisiones y mejor. Si nosotros nos preocupamos, por ejemplo, de mejorar las condiciones de riego, las decisiones que puede tomar un productor son mayores porque donde no había riego ahora hay y por lo tanto tiene mayores opciones. Si ayudamos a mejorar los suelos degradados aumentan las posibilidades y opciones para el productor. Porque si los suelos malos se mejoran hay mejores probabilidades de producción. Si mejoramos los caminos hay más posibilidades de producción. Porque, por ejemplo, será posible sacar de los predios productos delicados que de otra forma el transporte a las ciudades afectaría. Sin embargo, las decisiones fundamentales de producción son del sector privado.

También deberíamos entender que los precios no están en manos del Estado. Dependen de una situación de mercado. Lamentablemente, en muchos casos están distorsionados por políticas erróneas y básicamente nacidas en los países desarrollados.

El Desafío Presente

En definitiva, enfrentamos un desafío no menor. Estamos hablando de una actividad productiva, que ya es importante como tal, pero también de un ambiente que tiene una raigambre cultural, de ocupación territorial en nuestros países. Esto le da un aspecto política y socialmente mucho más importante que el mero aspecto productivo.

Mucha gente ve el desafío de la globalización y la internacionalización como prácticamente infranqueable para la agricultura. Muchos ven a la apertura como un problema para la agricultura de nuestros países. Yo veo que una de las pocas soluciones para nuestra agricultura es la apertura. Y que el desafío más importante que tenemos por delante, frente al proceso de globalización e internacionalización, no es el más importante el desafío comercial ni el económico. Aún desde una perspectiva agrícola, que va a tener una competencia más difícil

El gran desafío aparece en un mundo que se abre cada vez más a pasos agigantados y en todos los aspectos. En el que tenemos al segundo las noticias de lo que pasa en Japón o los problemas que enfrentaron los mexicanos.

En este contexto el desafío es captar lo mejor que hay en las culturas del mundo. En culturas milenarias y con valores realmente hermosos. El desafío es que nosotros podamos captarlo, pero al mismo tiempo tener el coraje de defender nuestros valores, nuestra cultura y nuestra propia identidad como pueblo.

Muchas gracias.


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