Los Programas Cooperativos de Investigación y Transferencia de Tecnología (PROCIs) y PROMECAFE constituyen un mecanismo para que las instituciones que los componen incentiven y multipliquen las acciones en beneficio de la agricultura, movilizando recursos tanto humanos como económicos en el campo del desarrollo tecnológico y la cooperación internacional.
El Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA) actuó como ente creador del PROCITRÓPICOS, PROCIANDINO, PROCISUR Y PROMECAFE, con el propósito de contribuir con los sistemas nacionales de investigación de los países en sus procesos de transformación con miras a acelerar la reconversión, diversificación y procesamiento de la producción agropecuaria, basados en un patrón de innovación tecnológica que promueva la eficiencia productiva y la protección del medio ambiente, así como un apropiado uso y conservación de los recursos naturales.
Otros organismos internacionales como el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), el Centro de Cooperación Internacional en Investigación Agrícola para el Desarrollo (CIRAD) y los Centros Internacionales del Sistema Grupo Consultivo en Investigación Agrícola Internacional (GCIAI) apoyan los PROCIs.
El espíritu de los Programas Cooperativos "PROCIs" y PROMECAFE está encaminado a responder a las necesidades tecnológicas de los países que los constituyen, mediante la cooperación mutua y la vinculación del proceso de investigación con el sector productivo.
Frente al dinámico crecimiento del comercio internacional y la creación de zonas de libre comercio, los PROCIs tienen, sin lugar a dudas, un reto presente y futuro, cual es impulsar el proceso de innovación tecnológica. Su papel se centra, cada vez más, en apoyar la incorporación de recursos tecnológicos nuevos que abran paso al reposicionamiento de la agricultura, a partir de un mayor valor agregado, indispensable para competir en mercados abiertos y, paralelamente, elevar los niveles de vida de la población que en ellos habita.
Los PROCIs constituyen "mecanismos" que unen la diversidad de esfuerzos institucionales en lo nacional y regional en torno a problemas comunes en el marco de la cooperación internacional; desarrollan también iniciativas de generación y transferencia tecnológica en los sectores agropecuario, forestal, de recursos naturales y de agroindustria, los cuales contribuyen a solventar problemas comunes y prioritarios para las naciones involucradas.
Principalmente a partir de los años setenta, ante problemas prioritarios comunes, las instituciones nacionales y los organismos internacionales se unieron para crear instrumentos de cooperación técnica y financiera.
La idea es que estas instancias no sustituyan la acción nacional sino, como lo vienen haciendo, sumen esfuerzos para resolver problemas que difícilmente pueden ser abordados a nivel individual por los propios países. Por ejemplo, hoy en día el IICA, la FAO, el BID, el CIID, el CIRAD, la GTZ, el FIDA y los centros internacionales del sistema GCIAI apoyan redes colaborativas.
Es importante destacar que la mayoría de estos mecanismos fueron creados bajo un contexto diferente al actual, particularmente en cuanto a oportunidades, problemática y desafíos del sector agropecuario a nivel global, regional y nacional.
Básicamente, los PROCIs surgieron durante una época en que el modelo de desarrollo económico se basaba en la sustitución de importaciones. La meta principal era aumentar los volúmenes de producción per se, y para ello se recurrió al uso de un patrón tecnológico exitoso en términos de producción, altamente demandante de insumos y poco benigno para la conservación del capital ecológico. Este, surgido en gran parte de la "revolución verde", provocó cambios importantes en el quehacer institucional.
Esta institucionalidad regional complementada por convenios y acuerdos multilaterales de índole técnica y económico-política, está en un proceso de cambio para adecuarse al contexto actual y desafiar al futuro inmediato, lo que es reconocido por las instituciones nacionales de cada país y por los organismos internacionales involucrados.
Un ejemplo de lo planteado son los PROCIs; cada uno de ellos ha venido evolucionando, aprendiendo de la experiencia y comprendiendo su proceso de cambio y transformación: abonando en el camino fortalezas que han costado inmensos esfuerzos en el aprendizaje del pasado.
En el ámbito de las economías abiertas de los mercados liberalizados y de la búsqueda de la integración socio-política y comercial por regiones, estos programas están en un proceso de readecuación para seguir cumpliendo su misión de apoyo a la agricultura sistémica, a través de la competitividad, la equidad y la solidaridad.
El desafío consiste en definir cómo los países e instituciones continuarán cooperando mutuamente en el marco de un nuevo escenario caracterizado por una agricultura concebida en forma ampliada hacia la industria, bajo la necesidad de lograr una competitividad, pero sin agotar el capital ecológico ni promover inequidades.
Esta cooperación tiene que contar con la presencia cada vez mayor del sector privado en el desarrollo tecnológico, en las inevitables asimetrías entre países e instituciones y bajo acuerdos internacionales como la Convención de la Biodiversidad y la Organización Mundial de Comercio (OMC), que promueven la propiedad intelectual, y la soberanía de los países en torno a los recursos naturales que poseen, como es el caso de los derivados de la biodiversidad.
En fin, este es parte del entorno mundial y regional que conllevará a que la institucionalidad del ámbito hemisférico vaya gradualmente transformándose; creando una "cultura de cooperación mutua entre instituciones de países" para robustecer el desarrollo tecnológico. Conservar la cooperación es importante porque ella, además de los intereses comerciales comunes o de cualquier otra índole, facilita el camino hacia la integración.
Los PROCIs son bien conocidos por quienes generan y transfieren tecnología agropecuaria. La información aquí presentada amplía la cobertura del conocimiento de un proceso de la cultura de cooperación tecnológica, que se ha venido gestando en los países de América Latina y del Caribe.
Los PROCIs son un importante caudal de información y las siguientes páginas tratan sus elementos más destacados que combinan lo humano con lo técnico y ofrecen una idea de lo que son en su etapa actual y futura.
