Para asegurar, precisamente, una producción agrícola abundante y acorde con la creciente demanda de alimentos, los gobiernos de Bolivia, Colombia, Ecuador, Perú y Venezuela convinieron en 1986, con el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA) y con el apoyo financiero del BID, instalar un programa regional agropecuario de cooperación en investigación y transferencia de tecnología, el PROCIANDINO.
El Programa Cooperativo de Investigación y Transferencia de Tecnología Agropecuaria para la Subregión Andina (PROCIANDINO), incentiva la articulación de los Institutos Nacionales de Investigación Agropecuaria (INIAs), para desarrollar conjuntamente tecnologías, estimular el intercambio de las existentes y fortalecer los cultivos de preponderancia económica y alimentaria, en el contexto de un desarrollo sostenible de la agricultura.
En este proceso el IICA actúa como agencia administradora y coordinadora, además de suministrar apoyo técnico y capacidad de convocatoria política. PROCIANDINO opera con un Plan de Mediano Plazo como un Proyecto Multinacional en el marco del área de Ciencia y Tecnología, Recursos Naturales y Producción Agrícola del IICA y en el ámbito del Centro Regional Andino.
PROCIANDINO constituye un espacio apropiado para que los países andinos aborden mediante esfuerzos conjuntos de cooperación tecnológica e institucional, problemas comunes y prioritarios. El objetivo es lograr que sus sectores productivos puedan tener acceso a mercados más competitivos que requieren estructuras de producción más dinámicas, y con tecnología apropiada para el manejo de sus ecosistemas, muchos de ellos frágiles.
La aparición del Programa Cooperativo en la geografía andina representó una respuesta innovadora y eficaz frente a la rápida expansión demográfica, el insuficiente crecimiento del Producto Interno Bruto regional, y las restricciones presupuestarias del gasto público. Su accionar es apoyado por Centros Internacionales de Investigación, como el de Agricultura Tropical (CIAT/leguminosas), el de Mejoramiento de Maíz y Trigo (CIMMYT) y el de la Papa (CIP), que han realizado importantes contribuciones.
Con una trayectoria de diez años, PROCIANDINO se ha convertido en una especie de consorcio tecnológico en el que convergen los esfuerzos de los INIAs, del IICA y del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) -sus promotores- así como de otra multiplicidad de fundaciones, corporaciones, universidades, organismos públicos y privados, nacionales e internacionales vinculados al desarrollo tecnológico.
Destaca, por ejemplo, el vínculo entre el PROCIANDINO con los Institutos Nacionales de Investigación de países fuera de la subregión Andina, como El Salvador (CENTA), Paraguay (DIA), Brasil (EMBRAPA), Honduras (FHIA), Guatemala (ICTA), Panamá (IDIAP), Chile y Uruguay (INIA), México (INIFAP) y Argentina (INTA).
Además, está articulado con algunos campos específicos con la cooperación de otros Programas Cooperativos impulsados por el IICA en el ámbito hemisférico; como el Programa Cooperativo de Investigación y Transferencia de Tecnología para los Trópicos Suramericanos (PROCITROPICOS), el Programa Cooperativo para el Desarrollo Tecnológico Agropecuario del Cono Sur (PROCISUR), y el Programa de Reforzamiento de Investigación de Granos Básicos en Centroamérica y Panamá (PRIAG).
La conjunción de todos estos esfuerzos favorece el desarrollo de economías de escala, la obtención de costos unitarios considerablemente inferiores, y al mismo tiempo, el logro de soluciones eficaces y satisfactorias a problemas tecnológicos complementarios o similares.
Esta confluencia de capacidades y recursos es la base sobre la cual operan subprogramas o redes regionales de investigación vinculadas a los centros internacionales; ellas son la Red de Recursos Fitogenéticos (REDARFIT), la de Frutihorticultura de Exportación (FRUTHEX) y aquella en Manejo y Conservación de Suelos (REDAMACS).
Para afianzar las estrategias nacionales de investigación agropecuaria PROCIANDINO abre un subprograma de Desarrollo de Políticas, Gestión y Organización Institucional de la Investigación, que trabaja en la consolidación de los procesos de ajuste y modernización de los INIAs.
Principalmente el aporte de PROCIANDINO está en el desarrollo de cultivos de importancia socio-económica regional como maíz, papa, leguminosas de grano comestibles: frijol, haba, arveja y lenteja, además de oleaginosas de uso alimenticio, tales como, soya, palma africana, ajonjolí, girasol y maní. Esto significa una expansión de cultivos con alta participación en la dieta alimentaria regional.
El programa favorece también la realización de proyectos de investigación conjuntos y el intercambio tecnológico entre los países, a través de investigadores y especialistas en transferencia de tecnología, por medios impresos, audiovisuales, y mediante reuniones de coordinación técnica y seminarios.
Ejemplo de ello es Venezuela, que puede beneficiarse de la investigación realizada en arveja por el Instituto Colombiano Agropecuario (Hoy CORPOICA), tanto en material genético como en la tecnología del cultivo y su sistema de producción. Perú y Ecuador pueden también introducir la tecnología de haba utilizada en Bolivia. Colombia y Venezuela podrían incorporar las ventajas relativas de la tecnología de semilla y viveros de palma africana en posesión del Ecuador, para producir sus propias plántulas en vez de importarlas.
Por su parte, los INIAs han ido perfeccionando su habilidad para identificar las prioridades regionales de investigación, base para la articulación de los sistemas nacionales e internacionales y el direccionamiento de los esfuerzos regionales hacia áreas de investigación y generación tecnológica estratégicas para la modernización agrícola y el abastecimiento alimentario de la población andina.
Como parte del trabajo con estas instituciones, el Programa da relevancia al proceso de capacitación de los recursos humanos, a fin de fortalecer y ampliar el arsenal tecnológico de la región andina y con ello, sus posibilidades de competitividad agropecuaria, mayor disponibilidad de ingresos nacionales y mejores condiciones para la erradicación de la pobreza rural.
Entre las iniciativas integradoras de la Subregión, el esfuerzo iniciado por el PROCIANDINO constituye, aunque en pequeña escala, una importante base a través de la cooperación, que puede ser emulado por otros sectores económicos de la región.

